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-medicinas #naturales# el engaño-


Medicina china, el chi, y otras hierbas

19 de julio de 2014 a la(s) 9:32

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Medicina china, el chi, y otras hierbas

(R. Batalla)

 

En el mundito del misterio, como ya comenté en mi anterior post (fenómenos para-anormales parte I) existen dos categorías de golfos y sinvergüenzas vende-estafas:

Los listos y los “pobrecitos” tontos.

 

Los listos son los que presumen de tener licenciaturas (principalmente periodismo), escribir libros, ser colaboradores de revistas del sector, pertenecer a asociaciones gilipollezcas del tipo SEIP, tener programas de televisión y/o radio, colaborar con otros programas de radio y/o televisión, y refuerzan toda esa imagen de seriedad, ampliando su currículo, con viajecitos a sitios, con mucho misterio, charlas en eventos, convenciones y ferias del mundo del miedito y del misterio.

 

Como uniformes de trajo, principalmente tienen dos: el de “gala” que consiste en pantalón de pinzas oscuro, con camisa cruda u oscura y chaqueta tipo americana negra o azul marino, todo esto sin corbata, y con dos tipos de cara la de “estoy muy alucinadito” o poniendo ojitos entrecerrados en plan muy misterioso (claros ejemplos serían, Luis Mariano Fernández y su socio de mentiras Iker Jiménez), y el otro traje el de “faena”, que consiste en pantalones con cremallera en las perneras para hacerlos cortos a voluntad (los típicos de la tienda el coronel tapioca) y chaleco multibolsillos (también se utiliza en el mundo de la pesca y los fotógrafos de campo) en donde colocar todo un arsenal de accesorios como un boli, una libretita pequeña, una grabadora para psicofonías y cámara de fotos.

 

Y qué pasa con los tontos, (ejemplo echadores de cartas, adivinos, y Pacos Porras varios …) pues que la credibilidad de estos personajes es casi nula, ya que los listos y el resto de la sociedad (en gran medida por la crítica de los listos), los relegan a un gueto para personas de un muy bajo nivel cultural.

 

Ahora veremos el paralelismo entre la medicina natural, y los anteriores vende-mentiras del misterio.

 

También podríamos clasificarlos en dos tipos: los listos y los tontos.

 

Empecemos con los primeros, “los listos”, suelen tener estudios universitarios, aunque la mayoría no hayan terminado la carrera de nada, esto les permitirá escribir “casi” sin faltas de ortografía y explicarse con la suficiente capacidad como para adaptarse al nivel de su interlocutor, lo que podríamos denominar coloquialmente como “dar el pego” estos “médicos naturalistas”, reforzarán su currículo, con viajes al Tibet, a la India, a Japón, a China etc…y nos contaran que tienen unos master o cursos chulos de los que son MAESTROS en alguna de sus especialidades, o de varias, del tipo reiki, acupuntura, yoga, musicoterapia, feng-shui, plantitas, etc.

 

Con todos estos conocimientos, y ya en su país de origen (a veces también los importamos), empiezan a vender toda esa porquería de mentiras y cuentos de la medicina china.

El mensaje que se encargan de enviar estos médicos naturistas al ciudadano “normal” de a pié:

El que su vida se basa en cositas normales, como el trabajo, la educación de los niños, el pago de la hipoteca o alquiler de la vivienda, el médico de la seguridad social, y los seguros del coche y casa, etc.. es el siguiente:

 

“La medicina china es súper buena, por que data de 4.000 años, es súper sana, las técnicas son mega estupendas y súper eficaces y avaladas por más de 50 siglos de prácticas”.

 

Esto es lo que le llega al ciudadano de a pié, y si te da por visitarlos, los ambientes de sus consultorios son de lo más variado: desde el tipo clínica o consulta de medicina privada (aquí en lugar de aparataje sofisticado propio de hospitales, te encuentras con camillas para masajes y otros tratamientos, aparatos para belleza, depilación, cabinas de hidromasaje, etc), o del tipo esotérico-religioso, en ambos casos estarán expuestos unos diplomas que avalarán sus cursos en el Tíbet, o cualquier país oriental, la musiquita new age, olores a sándalo, todo muy zen y feng-shui, y por supuesto para dar más empaque a toda esta medicina y filosofía de vida le falta el enfoque místico religioso, y lo solucionan con el budismo. Ya tenemos el lote casi al completo, medicina de la buena, cursos que avalan sus conocimientos, buena puesta en escena, y religión, lo único que les falta es darte el empujoncito final para que el dinerito de tu bolsillo pase al de ellos a ser posible repetidas veces, esto lo consiguen desprestigiando a la medicina oficial y la de verdad, a los políticos y a los grandes laboratorios de productos médicos y farmacéuticos, te empezarán a comer el coco con comparativas de la medicina natural con la oficial, que sí efectos secundarios, que sí patologías, que si tal y que si cual y te lo demostrarán con unas “pruebas irrefutables” y científicas que solo ellos conocen, que sí están en tal asociación, para que no haya intrusismo por parte de los “tontos” que venden algo parecido pero no están cualificados, que sí en países más avanzados que el tuyo, ya es oficial su medicina y que pronto será oficial en el tuyo, etc .

Después de esto te pueden pasar dos cosas o sales corriendo para casa, o te conviertes, como el caso de una amiga mía que esta semana me comentaba que si no puedo tener la cama mirando para Coria, y que si los espejos, y que sí los colores, y que sí me duele la garganta no es por culpa de los virus, sino culpa mía por que no soy asertivo (imaginaros yo), y me callo las cosas que debería de decir.

 

Todas estas ciencias chinas (acupuntura, reiki, yoga, etc) se basan en el chi. Y que pasa con el Chi (o “qi”).

El amigo Mauricio en su blog el retorno de los charlatanes los explica de la siguiente manera:

La muerte es una terrible certeza.

 

Gran parte de las motivaciones humanas se encuentran en el intento por perpetuarse de alguna forma. Tener hijos, escribir un libro, conquistar imperios, construir grandes monumentos, son todas actividades que al menos en parte están movidas por nuestro deseo de no morir o, al menos, de no morir del todo.

 

Pero algunos sueñan con la inmortalidad real, con no morirse nunca. Los faraones egipcios se momificaban esperando revivir. Los emperadores chinos desde hace al menos tres mil doscientos años pusieron a sus sabios a determinar por qué estaban vivos y cómo podían mantener para siempre esa agradable condición.

 

La ciencia china, aunque avanzada, no daba para tanto. Pero los emperadores disponían de prácticas sumamente desagradables reservadas para quienes les causaban molestias, de modo que los sabios acudieron a las creencias populares para darle el secreto a sus monarcas y conservar la cabeza debidamente adosada al cuello, ya que a ellos tampoco les seducía mucho la idea de la muerte.

 

Una creencia popular era que la vida era una especie de energía llamada “chi” (o “qi”), que igual recorría el planeta que las piedras, los ríos y los seres vivos. A partir de esta creencia, los sabios rescataron o inventaron toda una serie de postulados que nunca se preocuparon por demostrar. Algunos de ellos:

 

1.- El chi recorre el cuerpo humano a través de 12 meridianos, y la enfermedad se produce cuando se interrumpe el flujo del chi.

 

2.- El chi recorre el planeta, de modo que para tener suerte hay que disponer las casas y las cosas de acuerdo al supuesto flujo del supuesto chi.

 

3.- El chi se encuentra en concentraciones especiales en el aire. Si aprendemos a respirar, podremos prolongar nuestra vida e incluso evitar la muerte.

 

4.- El chi se encuentra en el semen, que es la razón por la que (según esta visión) el hombre da a la mujer la vida (los hijos) quitándose él parte de su existencia, y por tanto al no eyacular viviremos más.

 

Como es obvio, estas cuatro propuestas están detrás de prácticas muy conocidas traídas “de la China milenaria” por cuentistas profesionales.

 

El chi y los 12 meridianos son la base de la acupuntura.

 

El chi y la disposición de las cosas es la base del feng-shui.

 

El chi y la respiración están detrás del tai-chi y del qi-gong o chi-gong.

 

El chi y la eyaculación son la base del chi-kung.

 

Hay todo un desarrollo sobre el chi yin y el chi yang, y numerosas teorías a cual más extravagante sobre el chi, cómo conservarlo, aumentarlo, mejorarlo, domarlo, lavarlo, peinarlo, vestirlo, aleccionarlo, purificarlo, fortalecerlo y sacarlo a pasear. Algún día volveremos sobre tales teorías.

 

Igualmente, es claro que muchas disciplinas indostanas (o hindúes, o indias) tienen sus orígenes en estas creencias. El “prana” como fuerza que viene del aire o el yoga sexual están estrechamente relacionados con la idea del “chi”. También lo dejamos para otro día.

 

Vamos a los hechos básicos, que son más importantes:

 

1.- Ninguno de los millones y millones de practicantes de las más demandantes prácticas relacionadas con el chi ha logrado evitar morirse.

 

2.- De hecho, pese a todas esas prácticas, la expectativa de vida en China antes de la llegada de la medicina con bases científicas era bajísima.

 

3 (y la más importante).- Nadie ha podido demostrar la existencia del chi.

 

Se han escrito numerosos volúmenes sobre el chi, se les cobran fortunas a millones de personas por enseñarles a manejar su chi o por decorarles la casa según el feng-shui, pero el “chi” sigue siendo un constructor hipotético no demostrado.

 

Los charlatanes disfrutan enormemente al hablar de “energía” o, sobre todo, de “energías”. Lo disfrutan tanto, de hecho, que nunca explican qué rayos quieren decir.

 

La energía no es algo misterioso o místico, es un fenómeno que la física entiende claramente, tanto que puede convertir algunos tipos de energía en otros (el movimiento de un río en electricidad, la electricidad en calor para la cafetera, etc.). La energía tiene características muy claramente definidas, como la intensidad, la frecuencia y la amplitud.

 

Esto nos queda muy claro cuando usamos un radiorreceptor: las distintas estaciones emiten energía en forma de ondas electromagnéticas de distinta frecuencia, de modo que no se interfieren unas a otras. Cuando escuchamos radio en el 98.1 de FM lo que estamos escuchando son ondas emitidas a una frecuencia de 98.1 kilohertzios. En AM, tales ondas habrán sufrido una modulación en su amplitud, pero en FM habrán sido moduladas en su frecuencia. A nosotros esto nos tiene sin cuidado porque el receptor de radio se encarga de modular la señal, interpretarla y decodificarla para convertir la energía electromagnética nuevamente en sonido de modo que podamos disfrutar las fantasías de charlatanes en programas de radio hablada.

 

¿En qué frecuencia está el chi? ¿Cuál es su amplitud? ¿Cuál es su lugar en el espectro electromagnético? A todas estas preguntas, los expertos en vender chi (y “energías” místicas en general) responden con un atronador silencio.

 

Más silencio podemos disfrutar si nos explican cómo se transmite el chi por los ríos y por el cuerpo humano y por el aire, y cuál es el mecanismo fisiológico que tienen los pulmones para extraer del aire que respiramos no sólo oxígeno, sino “chi”. Y cómo se conserva el “chi” en el semen, si se puede medir cuánto hay y cuál es el mecanismo por el cual se almacena en el cuerpo.

 

Y, sobre todo, sería excelente contar con su explicación de por qué el chi se comporta distinto de todas las demás formas de energía del universo, claro.

 

Si fueran honestos, lo menos que podrían decir es que creen que el chi es una fuerza mágica y, por tanto, sobrenatural. Pero no lo dicen, porque gustan de contar fábulas diciendo que todo lo que se ha dicho sobre el chi es producto de las experiencias de monjes fabulosos y sabios sobrehumanos que, sin excepción, procedieron a morirse a tiempo sin que al chi le importara en lo más mínimo.

 

Es decir, tienen una creencia supersticiosa sin bases reales, sustentada en una tradición oral que no se sustenta en la experiencia real. Y eso venden. Y eso compran sus víctimas.

 

Otro día desmontaremos, también, las patrañas sobre cada una de las disciplinas relacionadas con esta fuerza que no existe.

 

Baste de momento tener presente que cuando nos hablan de la “energía” del “chi” están hablando de una fantasía.

 

El “chi” no es más real que las hadas.

Sin embargo, la gente paga hoy por usar el “chi” aunque, por supuesto, nos negaría su dinero si le propusiéramos que nos lo diera a cambio de bailar en el bosque con los duendes.

 

Y, sin embargo, creen en este duende maravilloso, hijo como tantas otras teorías de la ignorancia de otros tiempos.

 

No se puede condenar a quienes en el pasado creyeron en estas fantasías, ya que estaban empeñados en entender y controlar su mundo.

 

Pero, cuando se ha demostrado más allá de toda duda que esa teoría era una falsa forma de entender la realidad, sí se puede (y se debe, cómo no) cuestionar a quienes siguen vendiendo productos ya caducados, sobre todo cuando lo hacen sabiendo que lo suyo es un timo.

 

Como si entramos en comparaciones de las “dos” medicinas y pruebas científicas de unas y otras les estaríamos haciendo un favor a estos chamanes, en vez de pruebas vamos a utilizar la lógica y la estadística.

 

Por una lado esta la medicina china que es buenísima y sanísima y con más de 4.000 años de “conocimientos”, pues veamos cual era el índice de mortalidad por enfermedades y la media de expectativa de vida en china, antes de que entrara en china la medicina “moderna” y con poquísimos años de existencia; en

 

1.948 el índice de mortalidad era de 40 por cada 1.000 y la expectativa de vida era de 36 años,

hoy en día y practicando la medicina moderna (la de verdad) los datos son los siguientes.

 

Indice de mortalidad es de 7 de cada 1.000, y la expectativa de vida es de 71 años.

 

Juzguen ustedes mismos.

 

Ya hemos visto lo que nos venden los listos, y qué es lo que nos venden los “tontos” según los “listos”, pues mentiras, ya que estos son unos chamanes, curanderos sin estudios y desvergonzados y ellos en cambio tienen estudios, títulos y asociaciones.

 

Como podemos observar, los vendedores “profesionales” del misterio y los vendedores “profesionales” de las medicinas chinas, tienen mucho en común, tanto que hasta sus víctimas suelen tener el mismo denominador común, personas confiadas, ingenuas y cándidas que tropiezan con ellos y se creen sus mamarrachadas.

 

MITO de lo antiguo es lo MEJOR!!??

19 de julio de 2014 a la(s) 8:51

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Otra de esas falacias tanto usadas en blogs como este, donde las personas llegan y me dicen que por ser antiguo es bueno… ¿en serio? Bueno desglosemos un poco este gran MITO de lo antiguo es lo MEJOR!!??

 

Ya escribí anteriormente que las anécdotas NO son evidencia de nada, algo que la gente sigue sin entender, pero también tenemos otra falacia muy grande que la usan también muchos de los productos milagro e inclusive practicas como lo son La Homeopatía y la Acupuntura, o también pueden ser las cartas, horóscopos, energías místicas INVISIBLES como las chacras y demás tonterías, les podre decir que todas estas Quakerias son un gran fraude, pues no se ha podido probar su eficacia más allá del placebo pero la gente las sigue usando, y como sabemos, instituciones de prestigio como El Politécnico Nacional, en el caso de México y muchas otras escuelas en otros países, las siguen teniendo en sus carreras de Medicina donde revuelven la CIENCIA con la Magia y lo Milenario, como yo digo el Poli tiene carrera deMédico Cirujano Brujo (homeópata) con especialidad en Alfiletero Humano, comúnmente llamado Acupuntura…

 

Éste el caso de la acupuntura, terapia que lleva más de 2,500 años de practicarse y que en la actualidad, lejos de quedar en desuso, se estudia e investiga en universidades y centros de salud de todo el mundo, tal como describe el Dr. Crisóforo Ordóñez López, especialista en la materia y profesor de posgrado en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional, ubicada al norte de la Ciudad de México

 

Ahora vamos a ver esta gran Falacia de “Lo Antiguo es Bueno”, muchos Naturopatas, Hierberos, Acupunturistas, y demás charlatanes, se basan mucho en esta “filosofía” y quieren hacerle entender a sus víctimas, perdón pacientes, que por el hecho de que sea milenario deben de ser buenos…!!!?? ¿pero qué tanta verdad hay en esto? …realmente NADA, podemos ver en la tele anuncios, como es el hongo michoacano, donde nos dicen que esto se consumía desde mucho tiempo atrás por personas de China, pero aquí viene lo más divertido y yo les pregunto:

 

¿Dónde ESTA EVIDENCIA DE QUE ESTAS TERAPIAS MILENARIAS FUNCIONABAN? …

 

¿Acaso estas Civilizaciones Vivian mas que otras?…

Vamos a ver el caso particular de “la Medicina tradicional CHINA” (la India también hay mucho), no se él porque la gente trata de darle a las terapias MILENARIAS CHINAS veracidad o porque le gente se deja llevar tanto si le dicen que esto lo usaban los ¿CHINOS? … y porque los chinos??? …porque no los Vikingos, los Celtas, Los Fenicios.. o mejor aun LOS GRIEGOS, estos últimos tuvieron avances en la ciencia, al contrario de las otras civilizaciones… pero los chinos usaban mucha MAGIA Y MISTICISMO, comúnmente llamado IGNORANCIA. Analicemos esto un poco más, si estos tratamientos chinos antiguos fueran tan buenos como nos hacen suponer, entonces la población de china a lo largo de la historia tendría una clara tendencia vivir más años y MUCHO mejor que otras civilizaciones ¿no es así?, o también porque no el caso de los “MAYAS”, mucha gente utiliza esta falacia aquí en México, donde dicen >> y entonces por eso es bueno… perdón pero NO MA….. los Mayas eran uno indios salvajes que NO tuvieron avances en la ciencia, ellos sacrificaban a personas para calmar a sus dioses, no dejaron enciclopedias escritas de como tratar a sus enfermos, o si? y para colmo de males —desaparecieron!!! pero la gente sigue insistiendo que eran muy “sabios”… PERO CONSTRUÍAN GRANDES PIRÁMIDES!!! Uts… poner una roca sobre otra y tener todo el tiempo que quisieran para hacerlo.. es ¿Avance?.. pero bueno regresemos a los chinos.

 

¿Cuántos años vivían los chinos en la antigüedad?

 

Me encontré un estudio en  la Universidad Nacional Australiana ANU, en un área llamada “ADSRI – El Instituto de Investigación de Australia demográficos y sociales” que es titulado:Long – term mortality patterns in Chinese history : Evidence from a recorded clan population,Patrones De Mortalidad Largo Plazo En La Historia De China: Evidencia Del Registro de la Población De Un Clan. Este documento lo pueden bajar aquí, (esta en ingles).

Dentro de este documento no pude encontrar evidencia alguna de que los chinos vivieran más que otras civilizaciones, aun así la gente sigue insistiendo que las terapias orientales son buenas, pero veamos algunos puntos y graficas de este libro, solo voy a poner poco, si alguien quiere leerlo adelante, mi intensión es solo demostrar que estas civilizaciones no vivían mas que otras, no hay nada que haga sugerir que el ser algo MILENARIO y Chino sea bueno para la salud, pues la verdad si ellos no vivían mas que otros, ¿Por qué USAR “MEDICINA” ORIENTAL? cada población atraves de la historia ha recurrido a diferentes formas para aliviar sus enfermedades, o tratar de vivir mas, sin embargo ninguna de ellas logro nada hasta que llego la medicina moderna, y con todo esto me sigo preguntando ….¿Porque la gente aun sigue con ese pensamiento que lo antiguo es bueno?, no creen que el haber pasado ya tantos años y que no EXISTA EVIDENCIA de su eficacia ¿nos diga algo?  —sin embargo no existe un solo estudio que puede ni sugerir que estas terapias sean buenas o SIRVAN para algo, veamos algunas gráficas de este libro, díganme ustedes que evidencia existe que pueda demostrar que las terapias orientales sirvieran para hacer vivir mas y mejor a esta raza:

 

La expectativa de vida al nacer seria de 34 años. 70 por ciento de la población sobrevivía hasta la edad de 10, 50% a la edad de 35, 40% a la edad de 50, 30% a la edad de 60 y el 10% a la edad de 75…

 

La mortalidad de los campesinos chinos era muy alta alrededor de 1930, cuando la expectativa de vida al nacimiento era de solo 25 años, estos resultados indican que la mortalidad en china permaneció ALTA hasta mediados del siglo 20 (medicina moderna??), vean las siguientes gráficas y díganme ustedes si existe evidencia de los chinos vivían muchos años o no, estas gráficas están basadas en datos reales de varias poblaciones de china, desde que empezaron las primeras estadísticas de poblaciones, de las cuales aun no se sabe mucho, pero estas son un buen indicador de como vivían las personas en esos tiempos:

 

 

Si alguien encontró algo donde sugiera que los chinos vivían mas y que sus “avances” en el misticismo, comúnmente llamada MAGIA, sugieran que vivieran mas, por favor díganme pues no he encontrado nada.

 

Cambiando ahora un poco, vean la siguiente grafica de Google, donde se tienen estadísticas de el promedio de vida desde 1960 a la fecha, están divididos por piase, podrán ver que china en 1960 estaba muy abajo pero ha ido avanzando, esto gracias a los avances de la ciencia y una vida mejor, si le dan clik al dibujo, los va a llevar a esta gráfica donde ustedes lo podrán cambiar  por países:

 

Ahora vean esta otra grafica muy buena por cierto, aquí pueden ver como se relaciona el nivel de vida con las diferentes culturas a través del tiempo, desde 1800 hasta la fecha, y todo esto gracias a los avances de la civilización y sobre todo podrán notar que las culturas con mejor economía son las que por lo general viven mas, si le dan clic a la imagen ustedes podrán jugar con la gráfica y ver como las diferentes culturas han incrementado su nivel de vida:

 

Ahora les pregunto de nuevo…

 

¿Qué EVIDENCIA HAY QUE LAS TERAPIAS MILENARIAS, ORIENTALES, CHINAS,  o cualquier otra cosa Antigua es buena???

 

>>>>>Respuesta:… NINGUNA!!!

 

La verdad NO existe esta evidencia de que ninguna de estas terapias mejoraran la vida de nadie, sino mas bien es al contrario, conforme mas vamos regresando en el tiempo, nos podemos dar cuenta que la gente vivía menos y sobre todo sufría mas, pues los remedios caseros en la “mayoría” de la veces no servían para nada, más que nada actuaban como un EFECTO PLACEBO y todos ellos estaban basados en la ANÉCDOTAS, ya que no había ningún tipo de estudio, no existían las pruebas clínicas, no había estudios ciegos, menos dobles y triples ciegos, con cientos o miles de personas, esto lo trajo la MEDICINA MODERNA y el método científico.

 

Ya dejen esas ideas que lo que viene de china es bueno, lo cual es pura fayuca!!!!, pero hablando de medicina NO HAY nada que haya probado su eficacia, yo creo que ya todas estas tonterías, como son las pociones, creencias, acupuntura y demás estupideces…. tuvieron tiempo suficiente (miles de años) para demostrar que son pura mentira, razón por la que ahora tenemos la MEDICINA MODERNA, o también llamada —Medicina con evidencia CIENTÍFICA— no tonterías que aun con el paso del tiempo no han probado que funcionan mejor que el efecto placebo o inclusive se vuelven PELIGROSAS.

 

No logro entender esta pasión por lo oriental ¡!??

¿Alguien me podría decir porque la gente tiene tanta pasión por las terapias orientales?

 

Yo en lo personal no lo se, Pero me supongo que todas esas cosas mágicas y místicas que siempre habla de los orientales tendrá algo que ver, vemos películas de Kung Fu, vemos monjes locos meditando todo el día, pero la verdad es mas teatro que realidad, y a la gente por algún cosa extraña le gusta mas lo ficticio que la realidad.

 

Vean esta última tabla, donde coloco el promedio de vida durante las diferentes etapas de la historia del hombre, esta tabla la tengo en otro artículo que escribí a cerca de porque lamedicina moderna nos hace vivir más que antes.

 

Los seres humanos por Era Duración media al nacer:

 

Etapa Promedio Del Paleolítico superior 33 Neolítico 20 La Edad de Bronce 18 Edad de Bronce, Suecia 40-60 Grecia clásica 20-30 Clásica de Roma 20-30 Precolombina de América del Norte 25-30 Califato medieval islámica 35 + Inglaterra medieval 20-30 Principios del siglo 20 30-45 Promedio mundial actual 66.57 – estimado 2009

 

La tabla muestra un promedio de la expectativa de vida de la gente a lo largo de la historia, vemos una clara tendencia a que esta ha ido en aumento, claro…

DESPUÉS DEL DESCUBRIMIENTO DE LA MEDICINA MODERNA,

como pudieron observar en la tabla, aun a principios del siglo XX, este número aun era bajo pero en aumento, pues fue cuando comenzó el avance de la ciencia y mejor higiene… (el articulo completo aquí).

 

Así es que si alguien les dice que lo Oriental es bueno, realmente lo único que podría decirles, es que las Orientales son muy sexys! quitando esto si quieren hablar de terapias orientales como es la acupuntura, pociones mágicas orientales, el yoga, tantra, y demás babosadas, la verdad es que

NO sirven de nada….

 

 Mucho cuidado, el ser ANTIGUO NO QUIERE DECIR QUE SEA BUENO, FUNCIONE, Y SOBRE TODO AUN DESPUES DE TANTO TIEMPO NO HAY NADA DE EVIDENCIA QUE DEMUESTREN SU EFICACIA, ya dejemos estas tonterías en paz, dediquemos nuestros recursos y dinero a buscar cosas que realmente sean efectivas y funcionan para la humanidad, mucha gente desperdicia innumerables cantidades de dinero en estas cosas, otras tantas personas muy inteligentes lo desperdician en seguir con estudios fantasmas solo por seguir una CREENCIA y también por “pinches tercos y orgullosos”!!!!

 

¿Cómo se llama a la medicina alternativa que ha probado que FUNCIONA?

 

Simplemente ****MEDICINA****

 

—El Ser Escéptico no es natural, pero si es una virtud—

 

 

EL TIMO DE LA ACUPUNTURA

19 de julio de 2014 a la(s) 8:45

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EL TIMO DE LA ACUPUNTURA

La Acupuntura es Mentira

 

Por definición, «medicina alternativa» es cualquier tratamiento que no ha sido científicamente probado y que no ha sido aceptado por la medicina oficial.

 

Sin embargo sigue oyéndose la pregunta «¿qué pasa con la acupuntura?

 

Está demostrado que funciona, hay investigaciones que la apoyan, cada vez más médicos la usan, e incluso las compañías de seguros pagan por ella». Es hora de pinchar el mito de la acupuntura, si es preciso con una de sus agujas. Casi todo lo que has oído sobre la acupuntura es mentira.

 

Para empezar, este tratamiento ancestral chino, no es ancestral, y probablemente ni siquiera es chino. De los documentos más tempranos, el del estudioso de la cultura china Paul Unschuld propone que la idea podría haberse originado en la Grecia Hipocrática y haber sido importada a China más tarde.

 

Definitivamente lo que no tiene son 3.000 años de antigüedad. Los textos médicos chinos más antiguos que datan del tercer siglo de nuestra era no la mencionan. La referencia más temprana al uso de agujas es del año 90 de nuestra era, pero hablan de sangrados con grandes agujas o incluso lanzas. No hay nada en esos documentos que sugiera una disciplina como la acupuntura actual. Existen evidencias arqueológicas de agujas de esa época. Son grandes.

 

La tecnología para fabricar diminutas agujas de acero como las apropiadas para la acupuntura no ha existido hasta hace unos 400 años.

 

La referencia más temprana de una influencia china en la medicina de Occidente data del siglo trece. Y no menciona en absoluto la acupuntura. El primer occidental en escribir sobre la acupuntura, Wilhelm ten Rhijn, en 1680, no la describe como la conocemos hoy. No menciona puntos específicos o qi, habla de grandes agujas que se clavan en el cráneo y son dejadas actuar durante 30 respiraciones.

 

La acupuntura se ha venido utilizando y dejando de utilizar en Europa desde entonces. En América se utilizó en 1826 como un posible medio de resucitar a víctimas de ahogos. No funcionó y «fue abandonada con disgusto». Desde luego es razonable definir lo de clavar desesperado agujas en cadáveres recientes recuperados del agua como «disgusto».

 

Durante comienzos del siglo veinte, ninguna referencia occidental a la acupuntura se refiere a los famosos puntos. Simplemente se clavaban agujas cerca de donde dolía. El qi era originalmente el vaho desprendido por los alimentos, y los meridianos eran recipientes. Fue un francés, Georges Soulie de Morant, el primero en utilizar el término meridiano y en asociar el qi con la energía. Corría el año 1939. La acupuntura auricular también fue inventada por un francés en 1957.

 

El gobierno chino intentó prohibir la acupuntura varias veces entre 1822 y la segunda guerra mundial, durante el gobierno nacionalista chino. Mao la recuperó como parte de su campaña del «médico descalzo» en los años sesenta como una forma barata de aplicar la medicina a las masas. Pero nunca la probó él mismo porque no creía que funcionase. Fue el gobierno de Mao el que acuñó el término «medicina tradicional china».

 

En 1972 James Reston acompañó a Nixon a China y volvió para hablar de su apendicitis.

Se creyó entonces que su apéndice fue extraído bajo anestesia aplicada con acupuntura.

En realidad la acupuntura fue utilizada sólo para aliviar el dolor el día después de la operación, y el alivio coincidió probablemente con la previsible vuelta a la estabilidad de la región intestinal.

Se difundió la foto de un paciente presuntamente siendo operado a corazón abierto con anestesia aplicada con acupuntura, pero pronto se demostró que era falsa.

Hoy en día, si se utiliza la acupuntura en cirugía, es junto con anestesia convencional y medicacion preoperatoria, y sólo se aplica a pacientes que creen en ella y de los que se espera una respuesta en forma de placebo.

 

Coincidiendo con el incremento de su popularidad en Occidente, dejó de utilizarse en el este.

En 1995, médicos americanos conocieron que hoy en día sólo del 15% al 20% de los chinos eligen su «medicina tradicional», y que suele utilizarse junto con tratamientos occidentales bajo diagnóstico de médicos que han obtenido su título en Occidente.

Parece que la mayor parte de los pacientes que eligen la «medicina tradicional» lo hacen por ser la única que pueden pagarse.

 

A pesar de tener un gobierno Comunista, en China no hay cobertura sanitaria universal.

Originalmente se habla de 360 puntos en acupuntura, basados descuidadamente en el número de días del año y no en la anatomía.

Sin embargo se ha llegado a registrar el descubrimiento de más de 2000 puntos, llevando a algún que otro cachondo a comentar que no queda piel en el cuerpo que no tenga uno de esos puntos debajo. Se habla también de 9, 10 o de 11 meridianos.

 

Tú eliges, dado que cualquier número es tan bueno como cualquier otro, habida cuenta de que no existen investigaciones científicas que documenten la existencia de puntos, de meridianos o de qi.

 

¿Funciona la acupuntura? ¿Qué tipo de acupuntura? Y sobre todo, ¿qué entendemos por «funcionar»?

 

Hay varios sistemas chinos diferentes, más el japonés, el Thai, el coreano y el hindú. La mayor parte de ellos son inventos de décadas recientes. Se aplican al cuerpo entero o sólo a la mano, la oreja, el pie, la mejilla o el mentón; superficialmente o en profundidad, con agujas electrificadas o con electrodos que no penetran la piel.

 

La acupuntura funciona de la misma forma que el resto de los placebos. Se ha demostrado que alivian el dolor, la nausea y otros síntomas subjetivos, pero no que alteren el curso natural de cualquier enfermedad. Hoy en día se utiliza principalmente para aliviar el dolor, pero incluso los primeros acupuntores chinos mantenían que la acupuntura no es tratamiento para ninguna enfermedad, que su funcionamiento es tan sutil que sólo debería ser empleada al comienzo de la disfunción, y que sólo puedes esperar que funcione si el paciente cree que va a funcionar. ¡Toma sabiduría ancestral!

Los estudios han mostrado que la acupuntura libera endorfinas, un aliviante natural del dolor. Los veterinarios afirman que montar a caballo o lanzarle un palo a un perro para que lo recoja también liberan endorfinas. Probablemente golpearte el pulgar con un martillo también libera endorfinas. Y es un inesperado pero excelente remedio contra el dolor de cabeza.

 

Los médicos tienen demasiadas explicaciones para la aparente respuesta a la acupuntura. Distrae la atención de los síntomas originales hacia el hecho de estar siendo agujereado. Expectación, sugestión, consenso de pares, complicidad, error de causalidad, condicionamiento clásico, condicionamiento recíproco, condicionamiento operante, refuerzo, consenso en grupo, inversión económica y emocional, desafección social y política, beneficio social para la creencia, curso variable de la enfermedad, regresión al promedio, etc. Hay muchas formas en las que la psicología humana puede engañar sobre la efectividad de un tratamiento inefectivo. Luego está el hecho de que no todos los placebos son iguales. Tumbarse, relajarse y pasar el rato con tu amado con seguridad tendrá un efecto placebo mejor que una píldora de azúcar.

 

Muchos estudios muestran que la acupuntura funciona para aliviar síntomas subjetivos como el dolor o la nausea. Pero hay varios detalles que arrojan dudas sobre estas conclusiones. Los resultados son inconsistentes, con estudios que encuentran un efecto positivo y estudios que no. Significativamente, cuanto mayor es la calidad del estudio, más improbable es el hallazgo de un efecto. La mayor parte de los estudios los ejecutan creyentes en la acupuntura. Los pacientes que se prestan a los mismos nunca se ofrecerían como voluntarios a no ser de que tengan cierto convencimiento de que va a funcionar. Y los estudios procedentes de China y otros países orientales son sistemáticamente positivos. De países donde publicar un resultado negativo significa quedarse sin trabajo. Como poco.

 

El principal problema al realizar un estudio sobre la acupuntura es encontrar un adecuado control sobre el placebo.

 

Estás clavando agujas en la gente, y la gente lo nota.

 

El doble ciego es imposible; puedes engañar al paciente y hacerle pensar que estás usando una aguja cuando no lo estás haciendo, pero no puedes cegar a quien clava las agujas.

Se han utilizado dos clases de control; la comparación entre los puntos y los no-puntos de acupuntura y la utilización de una ingeniosa aguja instalada en una vaina que parece haber penetrado en la piel cuando no lo ha hecho.

 

En una investigación de George Ulett, se averiguó que aplicando una corriente eléctrica sobre la piel en la muñeca, una forma de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, se consiguió el mismo efecto que aplicando una aguja, y un punto de la muñeca funcionó para síntomas en cualquier parte del cuerpo.

 

¿Sabes qué?

No importa donde aplicas la aguja.

No importa de hecho si utilizas una aguja.

En los estudios mejor controlados, sólo importó una cosa; el que los pacientes creyeran que se les estaba aplicando acupuntura.

Si creían estar siendo tratados con acupuntura, se les mejoró el dolor, no importa si realmente fuese así.

Si se les aplicaba acupuntura haciéndoles creer que no, no funcionó.

Si no se les aplicaba pero creían que sí, funcionó.

 

Los practicantes de la acupuntura han utilizado ingeniosos razonamientos para refutar los estudios fallidos.

En un reciente estudio utilizando falsa acupuntura como control, tanto la falsa acupuntura como la real funcionaron igualmente bien, y en ambos casos mejor que la falta de tratamiento.

La conclusión obvia era que la acupuntura no era mejor que el placebo.

En su lugar, los practicantes insistieron en que la acupuntura real hubo funcionado, y la falsa también.

 

Otro investigador recientemente decidió no utilizar el control placebo en su estudio porque cualquier estimulación de la piel podría ser efectiva, lo que parece destruir por completo la reputación de la acupuntura, aunque los practicantes no parezcan notarlo.

 

Si eso es cierto, podemos simplemente masajear a los pacientes en lugar de insertar agujas y estimular meridianos o qi imaginarios.

 

Considerando lo inconsistente de los resultados de las investigaciones y la improbabilidad de la existencia de cosas como los qi y los meridianos, aparte de la gran cantidad de preguntas pendientes de respuesta, es razonable concluir que la acupuntura no es otra cosa que un elaboradísimo y sospechoso placebo.

 

Puedes hacer vudú con seres humanos si te divierte, e incluso conseguir de ellos una respuesta placebo. Pero no hay evidencia alguna de que vayas a conseguir nada más.

 

Homeopatía todo lo que siempre quisiste preguntar…

18 de julio de 2014 a la(s) 16:43

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Introducción

La homeopatía es, posiblemente, la pseudomedicina que más de moda está en los últimos tiempos. La creación de una Cátedra de Homeopatía en la Universidad de Zaragoza o la programación por parte de la UNED de tres cursos de máster en los que se enseña esta pseudociencia son pruebas de ello. El propósito de las páginas que pueden leerse a continuación es aportar unas breves pinceladas informativas, de fácil comprensión y acceso, de las que muchas veces carece el consumidor de este tipo de productos. Confiamos en que la divulgación de una serie de conceptos muy importantes (qué es un ensayo clínico, qué es un placebo, cuál es el supuesto mecanismo de acción de la homeopatía) sirva para aclarar toda la desinformación que rodea a esta superchería.

Historia y fundamentos de la homeopatía

 

Samuel Hahnemann. Imagen obtenida de quotationsbook.com.

El término homeopatía tiene su origen en las ideas de Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1775-1843), un médico alemán que afirmaba que (en su época, jamás hay que olvidar el contexto) la Medicina causaba más sufrimiento que beneficio al paciente. Tras dejar la práctica de la medicina en 1794, Hahnemann utilizó por primera vez la palabra en su trabajoIndications of the Homeopathic Employment of Medicines in Ordinary Practice («Indicaciones del empleo homeopático de medicinas en la práctica ordinaria»).

La homeopatía clásica se define habitualmente como el sistema médico basado en el uso de cantidades diminutas (inifinitesimales) de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la enfermedad que está siendo tratada. El propio Hahnemann reconocía que la idea de emplear sustancias que producen síntomas similares se le ocurrió cuando, al tomar una infusión de corteza de cinchona, experimentó síntomas parecidos a los de la malaria, enfermedad que se trataba en aquella época precisamente mediante la corteza de cinchona, rica en quinina. Irónicamente, todo parece indicar que lo que pasó es que Hahnemann sufría de alergia a la quinina.

Por otra parte, Hahnemann creía que dosis muy pequeñas de estos medicamentos causaban poderosos efectos curativos, dado que al reducir las dosis consumidas iban desapareciendo los síntomas que producían, algo perfectamente comprensible pero que Hahnemann, evidentemente, interpretó de forma errónea. De hecho, pensaba que su potencia se vería afectada por una agitación metódica y vigorosa del preparado (lo que se conoce como sucusión; Hahnemann empleaba su Biblia para golpear el recipiente que contenía la mezcla).

Aunque a veces se emplean otros grados de dilución, la forma más habitual de preparación de una dilución homeopática es la siguiente: se coge 1 ml de la sustancia original (“tintura madre”) y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita este preparado y se obtiene una dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann). A continuación, se coge 1 ml de este producto y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH.

Como se puede deducir del apartado anterior, cada vez que se realiza una de estas mezclas, la sustancia original queda diluida 100 veces más en el preparado final. Se supone que estos productos son más efectivos cuanto más diluidos están. Un simple cálculo permite saber que una dilución de 12 CH no contiene ya ninguna molécula del principio activo. Es, en otras palabras, simplemente agua. No es raro ver medicamentos homeopáticos con diluciones de 30 CH. Para saber qué significa esto, podemos acudir al ejemplo perfectamente planteado por Ben Goldacre en su libro Bad Science:

Imagina una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol). La luz tarda ocho minutos en recorrer esa distancia. Imagina una esfera de agua de ese tamaño con una molécula de una sustancia disuelta en ella: eso es una dilución 30 CH (para los pedantes: es 30.89 CH).

Según Hahnemann, el efecto curativo se produce no por la sustancia que (no) hay disuelta, sino porque de algún modo el proceso de dilución y golpeteo (la dinamización) transmite al agua el espíritu curativo de la sustancia. Empleando un lenguaje más moderno, los homeópatas actuales hablan del efecto memoria del agua, que recuerda con qué sustancias ha estado en contacto. Para tener más información sobre este supuesto efecto curativo, será necesario acudir a la sección Pruebas científicas. Por el momento, podemos concluir que, esencialmente, la homeopatía es simplemente agua. La cosa no va mucho más allá.

 

Pruebas científicas

Para poder entender esta sección, es necesario tener en mente unas pequeñas nociones acerca del funcionamiento de un estudio que tiene como objetivo verificar el funcionamiento de un determinado medicamento. No todos los artículos científicos son iguales: unos estarán mejor hechos que otros y habrán seguido una metodología más precisa. El hecho de haber chapuceado durante el proceso puede provocar que el medicamento parezca eficaz cuando en realidad no lo es. En el blog de medicina Per Ardua ad Astra se puede encontrar un excelente artículo que resume gran parte de lo que es necesario saber de forma genérica en este campo.

Ahora cojamos todos los estudios que se han hecho para comprobar la eficacia de la homeopatía. Una búsqueda por el término homeopathy en PubMed, el buscador de los National Institutes of Health (Institutos Nacionales de la Salud en castellano) estadounidenses, que indexa artículos científicos sobre medicina, proporciona 4214 resultados a fecha del 22 de octubre de 2010. Quien proclame que la homeopatía no se estudia debido a oscuros intereses farmacéuticos, por tanto, se equivoca.

¿Qué conclusiones se puede sacar de todo este material? Depende. Si un estudio se ha hecho de forma descuidada (no se ha aleatorizado la muestra, no hay doble ciego, etc.), podemos incluso esperar resultados positivos. A medida que vamos revisando trabajos más cuidados y serios, los resultados en favor de la homeopatía comienzan a diluirse.

Una forma rápida de saber en qué estado está actualmente el conocimiento de la materia es acudir a lasrevisiones de la Cochrane Collaboration (gracias a la suscripción realizada por el Ministerio de Sanidad, podemos acceder desde territorio español a la Biblioteca Cochrane Plus en castellano). Estas revisiones recopilan toda la literatura científica publicada sobre un determinado tema y evalúan de forma unificada resultados que se ofrecieron por separado en su día, consiguiendo de esta forma emitir un dictamen más robusto.

Sobre la homeopatía hay un puñado de revisiones de este tipo. Los veredictos no son muy favorables. Veamos:

  • Uso de homeopatía para el tratamiento del síndrome de déficit de atención (versión original). Conclusión de los revisores: actualmente hay pocas pruebas de la eficacia de la homeopatía para el tratamiento del síndrome de hiperactividad y déficit de atención.
  • Uso de homeopatía para el tratamiento del asma crónico (versión original). Conclusión de los revisores: no hay suficientes pruebas para evaluar el posible rol de la homeopatía en el tratamiento del asma.
  • Uso de homeopatía para el tratamiento de la gripe y síntomas asociados (versión original). Conclusión de los revisores: las pruebas actuales no apoyan un efecto preventivo de medicinas homeopáticas para la gripe o síndromes relacionados.
  • Uso de homeopatía para inducir el parto (versión original). Conclusión de los revisores: no hay suficientes pruebas como para recomendar la homeopatía como un método de inducción al parto.
  • Uso de homeopatía para tratar efectos adversos de tratamientos contra el cáncer (versión original). De los ocho estudios analizados, cuatro no proporcionan resultados positivos, dos son de metodología muy dudosa y solamente dos parecen arrojar algún resultado favorable a la homeopatía. Conclusión de los revisores: hay que replicar estos estudios.

Hasta ahí, las revisiones de Cochrane. Como dice el músico Tim Minchin, estos tratamientos vienen de dos maneras: los que se ha demostrado que no funcionan y los que no se ha demostrado que funcionen.

 

El efecto placebo

El efecto placebo es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua, es decir, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad. La explicación fisiológica postulada para este fenómeno sería la estimulación de una zona específica del cerebro que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático del paciente. Es decir: el propio paciente puede autoinfluenciarse por la sensación de ser tratado o la esperanza de curación, y como resultado puede encontrarse mejor o incluso facilitar la recuperación. Este fenómeno no funciona con la misma eficacia ni en todos los pacientes ni con todas las enfermedades.

Los estudios médicos para validar los medicamentos y tratamientos para cualquier enfermedad o dolencia utilizan placebos. De esta forma, se puede controlar cuando los síntomas mejoran mediante este fenómeno y analizar adecuadamente la eficacia del tratamiento. Cuando un tratamiento no funciona significativamente mejor que el placebo, se considera ineficaz e inadecuado para dicha enfermedad y no puede recetarse. En España, los tratamientos homeopáticos son la excepción y, según la legislación vigente, modificada en 1994, no han de demostrar ninguna eficacia. Es decir: pueden funcionar sólo como placebos.

Además del uso de placebos, los estudios científicos utilizan estrategias denominadas de doble y triple ciegoque impiden que el investigador pueda saber si el tratamiento que receta es placebo o no. De esta forma, se impide que los investigadores evalúen la mejoría de forma subjetiva y condicionada por sus prejuicios.

 

Preguntas frecuentes

Pero esto es medicina milenaria, ¿no? Por algo se usará.

En realidad fue inventada hace unos 200 años. En esa época, por ejemplo, no se conocían los virus y bacterias como causantes de muchas enfermedades. La gente moría de enfermedades que hoy en día tienen fácil cura gracias a la medicina basada en el método científico. En cualquier caso, que un remedio sea milenario no lo convierte en bueno. En algunas culturas antiguas se consideraba que los sacrificios humanos evitaban plagas o enfermedades y no por ello funcionan.

¡No tiene efectos secundarios!

El aire tampoco y no por ello cura enfermedades. Es cierto que la homeopatía carece de efectos secundarios: ¡es sólo agua! Pero, cuando se toma un medicamento, se espera tratar una enfermedad y los tratamientos homeopáticos no han demostrado tener la capacidad de hacerlo.

Pero a mí me funciona. ¿Cómo podéis decir que esto es inútil?

Hay personas que se caen de un tejado y sobreviven. ¿Es este un argumento para decir que no es peligroso? La homeopatía funciona como otros placebos: el paciente se cree tratado y con esperanzas de curación y, por tanto, puede mostrar ciertas mejorías en algunos casos. Los medicamentos científicamente probados no sólo poseen la cualidad del efecto placebo, sino que además tratan la enfermedad de forma adecuada y testada. En muchos casos, además, lo que se tiene son claros ejemplos de regresión a la media o remisión espontánea.

De todas formas, ¿qué mal hay en tomarlo, si no hace daño?

Muchos pacientes deciden abandonar sus tratamientos médicos por productos homeopáticos debido a la ausencia de efectos secundarios o a recomendaciones de otras personas. Hay decenas de casos de pacientes que han abandonado tratamientos con una alta probabilidad de éxito debido a la homeopatía, en muchas ocasiones con el resultado de que el enfermo ha acabado muriendo. Cada persona es libre de tomar lo que quiera o incluso a rechazar tratamiento médico, pero también tiene derecho a estar informada y a no caer en tratamientos milagrosos que no pueden curar.

Si no funciona, ¿por qué se vende en las farmacias?

Como dijo el responsable de Boots en la comisión del parlamento británico, “lo vendemos porque la gente lo compra”. Como se explica en la pregunta “¿Un médico me puede prescribir homeopatía?”, los productos homeopáticos no requieren demostrar ninguna efectividad para ser comerciales y, dado que son solo agua, no poseen efectos secundarios adversos que obliguen a utilizar recetas. Las farmacias son negocios y han encontrado una forma fácil de hacer dinero amparadas en una legislación ambigua y en la permisividad de las autoridades sanitarias.

¿Es lo mismo homeopatía que remedios naturales, remedios herbales o cosas similares?

No. La homeopatía, como se explica en Historia de la Homeopatía, consiste en diluir un producto químico tantas veces que al final no existe ninguna molécula de dicho compuesto en el producto y se atribuye el poder curativo a la memoria de agua. Algunos remedios naturales o herbales pueden tener alguna base científica para uso médico, mientras que otros carecen de pruebas que apoyen su uso terapéutico. En cualquier caso, su efectividad suele ser limitada y nunca es milagrosa. Esto es debido a que los componentes químicos que tratan la enfermedad en cuestión, denominados principios activos, no suelen estar concentrados en estos remedios. En los remedios homeopáticos, en cambio, los componentes químicos han desaparecido por completo durante el proceso de elaboración, y su efecto terapéutico real es, por tanto, nulo.

Pero existen medicamentos homeopáticos que contienen además productos naturales.

Sí, pero se trata simplemente de una argucia de los fabricantes para aprovechar la peculiar situación legal de los productos homeopáticos.

¿Es cierto que la homeopatía trata al enfermo, mientras que la medicina convencional sólo trata la enfermedad?

Sí y no. La medicina convencional trata la enfermedad, en efecto, pero procurando personalizar al máximo el tratamiento. Por otra parte, que los homeópatas afirmen que ellos “tratan enfermos” no quiere decir, como puede pensarse, que proporcionen un tratamiento más completo, sino todo lo contrario: de acuerdo con la doctrina de Hahnemann, las enfermedades como tales no existen, de modo que lo que hay que tratar son los síntomas (y sólo los síntomas) que experimenta el enfermo, teniendo en cuenta además una serie de características que la mayoría de las veces no tienen nada que ver con sus dolencias y que en ocasiones llegan al absurdo, como el color de sus ojos, la postura que adopta en la cama para dormir, si se ensucia mucho o poco la ropa o los sueños que haya tenido últimamente. Un tratamiento homeopático para el dolor de cabeza se fijará tan sólo en ese síntoma (el dolor de cabeza) y aspectos tales como si el paciente es diestro o zurdo, el tipo de películas que le gustan y su comida favorita, pero no se preocupará en absoluto de determinar si el dolor de cabeza es una simple cefalea o se debe a un tumor cerebral.

¿Un médico me puede prescribir homeopatía?

En la práctica, sí, amparado en una legislación muy ambigua. Los médicos pueden recetar (y los farmacéuticos preparar) medicamentos destinados de forma específica para un paciente. Todos los medicamentos, incluidos los homeopáticos, deben cumplir tanto la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios(Ley 29/2006) como el Real Decreto 1345/2007, que, en principio, obligan a que cualquier tratamiento demuestre su eficacia para que se autorice su comercialización.  Si embargo, las propias normas establecen una única excepción a este régimen: los productos homeopáticos pueden ser autorizados sin necesidad de demostrar eficacia alguna. Se trata de una trasposición de la normativa de la Unión Europea, que permitió este régimen excepcional debido a las presiones de la industria homeopática, especialmente la francesa, que de otro modo hubiese tenido que retirar del mercado sus productos ante la imposibilidad de demostrar que sirvan para algo.

A pesar de que este trato de favor se introdujo en España en 1994, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no ha autorizado aún ni un solo producto homeopático, si bien hace la vista gorda en cuanto a su venta. Por otra parte, los intentos de elaborar una normativa específica para los tratamientos homeopáticos y otras terapias “alternativas” han fracasado debido a la oposición de las diversas comisiones encargadas de su estudio, que no han podido encontrar ninguna evidencia de que resulten eficaces para nada, por lo que en la actualidad existe un vacío legal que permite que médicos y personas que no lo son, incluso que carecen de titulación alguna, puedan prescribir homeopatía.

¿Por qué la homeopatía parece eficaz en animales?

En el caso de los animales, estudios recientes utilizando placebos apuntan a que los cuidadores tienden a pensar que el animal mejora aun cuando no existe realmente un tratamiento ni una mejora relacionada con él. Dado que la homeopatía funciona como un placebo, los cuidadores y veterinarios pueden verse influenciados de igual forma. Además, no hay suficientes indicios que apunten a que los animales tratados homeopáticamente mejoren en el desarrollo de sus enfermedades ni siquiera considerando el efecto placebo antes mencionado.

¿Por qué la homeopatía parece eficaz en niños?

Los estudios realizados en niños utilizando productos homeopáticos no han demostrado ser más eficaces que el efecto placebo. Existen algunos estudios, normalmente patrocinados por empresas homeopáticas, que defienden mejorías en los pacientes de ciertas enfermedades. Sin embargo, dichos estudios nunca se realizan usando doble o triple ciego (necesario para evitar el prejuicio del investigador), número de muestras significativas o incluso controles simples con placebos.

Por otra parte, muchísimas dolencias infantiles mejoran con el paso del tiempo y algunas llegan a desaparecer con la llegada de la adolescencia. Muchos padres llegan a creer que el asma o los cólicos de su hijo desaparecieron gracias a la homeopatía, sin darse cuenta de que en los niños que no reciben ningún tratamiento específico (o sólo un tratamiento para el alivio de los síntomas) estas dolencias también desaparecen.

¿Un homeópata tiene un título oficial que acredite sus conocimientos?

Existen multitud de títulos homeopáticos, algunos de los cuales pueden obtenerse mediante cursos online de apenas unos minutos. Por otra parte, aunque la legislación española permite autorizar los productos homeopáticos como medicamentos sin necesidad de demostrar que sirvan realmente para algo, la Agencia de Medicamentos no ha autorizado ninguno, por lo que en principio puede recetarlos cualquiera. Además, ¿qué conocimientos requiere un especialista para recetar productos que de cualquier forma no han demostrado ser efectivos?

¿Cómo me podéis demostrar que el agua no tiene memoria?

No se puede demostrar que carece de memoria, igual que no se puede demostrar que no existen duendes. ¡Siempre habrá una excusa para explicar por qué no los vemos o encontramos su rastro! Lo que se podría demostrar es que el agua tiene memoria. Sólo haría falta una prueba al respecto, y nadie la ha presentado todavía. El único intento serio fue presentado hace unas décadas por el Dr. Benveniste y posteriormente se dejó claro, más allá de cualquier duda razonable, que se trataba de un estudio fraudulento. Curiosamente, según los defensores de la homeopatía, el agua sólo recuerda lo que a ellos les interesa y no el resto de productos que han estado en contacto con ella.

Por otra parte, muchos remedios homeopáticos se presentan en forma de gránulos o píldoras de sacarosa y lactosa que fueron impregnadas con el agua supuestamente “dinamizada”, pero que acaba evaporándose. ¿Qué queda entonces de la memoria del agua, hay que creer también en la memoria de la lactosa?

Todo esto, ¿no será una campaña de la industria farmacéutica para desprestigiar a la homeopatía?

No. Estas páginas han nacido de la iniciativa de un grupo de ciudadanos preocupados porque la pseudociencia cada vez parece avanzar más. Aparte de esto, no hay que olvidar que la homeopatía forma parte de la industria farmacéutica, y también existen importantes multinacionales, con muchos miles de millones facturados al año, dedicadas al negocio de la homeopatía. La única diferencia es que, según su contabilidad, las industrias homeopáticas gastan mucho menos dinero en investigación, puesto que no tienen que molestarse en comprobar si sus productos funcionan y en demostrarlo ante las autoridades sanitarias. Por otra parte, algunas compañías fabricantes de productos homeopáticos pertenecen a multinacionales farmacéuticas, así que sus intereses no son contrapuestos, sino todo lo contrario.

 

Enlaces y recursos de interés

Durante la redacción de estos textos se han empleado multitud de recursos accesibles en Internet de forma gratuita. No se han enlazado en su página correspondiente porque se ha intentado en la medida de lo posible mantener unos textos lo más libres de enlaces, incluyendo el contenido de los mismos para que la lectura sea lineal y sin tener que consultar varias fuentes.

La Fundación Educativa James Randi tiene una entrada muy breve en su diccionario de supercherías que viene bien para hacerse una idea muy ligera de qué trata este asunto. Sin embargo, debido a su excesiva brevedad deja fuera gran parte de los datos necesarios para alcanzar una comprensión adecuada. La entrada correspondiente en el Skeptic’s Dictionary es mucho más completa y proporciona información que va mucho más allá de la que se ha pretendido recoger en estas páginas; en castellano, el monográfico publicado hace un tiempo por ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y el que puede encontrarse en pseudociencias.comson otra referencia excelente. La página sobre Samuel Hahnemann en la Wikipedia es una buena fuente de referencias para entender mejor la biografía de este hombre.

Para poner en contexto a la homeopatía con el resto de la medicina científica, se puede echar mano de Una mirada histórica a la medicina mágica, científica y homeopática. Un breve resumen del informe que el Comité de Ciencia del Parlamento Británico emitió al respecto de esta pseudociencia puede encontrarse en La Ciencia y sus Demonios. Otro resumen, más general, fue publicado en El Correo y está reproducido en la página de Círculo Escéptico.

Por supuesto, si alguien quiere conocer cómo se vende esto al público, puede acudir a la mayor empresa farmacéutica que se dedica a su comercialización: los Laboratorios Boiron.

Además de recursos en Internet, existen una serie de libros cuya lectura es más que recomendada, por ofrecer una visión más extendida sobre este tema y por tener un claro objetivo divulgador que pretende informar sobre esta y otras pseudociencias.

  • La homeopatía, ¡vaya timo!, de Víctor-Javier Sanz.
  • Bad Science, de Ben Goldacre.
  • Trick or Treatment, de Edzard Ernst y Simon Singh.
  • Suckers, de Rose Shapiro.
  • Snake Oil Science, de R. Barker Bausell.

 

 

¿Quiénes somos?

Como se especifica en la página de preguntas frecuentes, solamente somos un grupo de ciudadanos preocupados por el continuo avance de las pseudociencias.

Todas las personas que están detrás de este proyecto son colaboradores del blog de ciencia Naukas. La idea partió de Fernando Frías y poco a poco se fue arrimando el hombro.

 

 

¿Homeopatía? No, gracias

18 de julio de 2014 a la(s) 16:33

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¿Homeopatía? No, gracias. (Y sin ellas)

 

Si yo pronuncio la palabra homeopatía probablemente lo primero que te venga a la cabeza –o debería venirte- es otra palabra muy relacionada: el término estafa.

La homeopatía la inventó un médico y químico alemán llamado Samuel Hahnemann en 1807. Según parece lo hizo con buena intención, aunque mientras la creaba tomaba como premisas hechos inexistentes e incluso a Dios: “El Todopoderoso, al crear la homeopatía, sólo nos ha dado las armas contras las enfermedades naturales” dice Hahnemann en su obra Organon der rationellen Heilkunde (traducida como Organon el arte de curar, que por cierto he leído).

Era la época en la que los buenos médicos hacían sangrías, algo tan carente de sentido como la propia homeopatía. Puede ser que Samuel Hahnemann fuese un buen médico en la época o puede que no, pero desde luego cuando creó la homeopatía no tenía ningún motivo racional para hacerlo; y menos tenemos ahora nosotros para seguir sus enseñanzastrescientos doscientos años después. Y es que durante esos años la ciencia y la medicina han cambiado el mundo.

Al igual que Claudio Ptolomeo cuando creó el horóscopo, Hahnemann pensaba que se trataba de una buena e interesante idea cuyo principio básico es que lo similar cura a lo similar. ¿Cómo? Pues sí, sorprendentemente eso afirmaba.

Samuel Hahnemann

La palabra homeopatía viene del griego “hómoios” que significa algo así como “igual” y “pathos” que es equivalente a “enfermedad”. Hahnemann trabajaba también como traductor y un buen día le entró curiosidad por experimentar con quinina y la temible malaria a raíz de la lectura de un texto sobre el tema. Pensó que la quinina curaba la malaria produciendo síntomas parecidos en el cuerpo.

Y así llegó a este axioma homeopático: una sustancia en pequeñas cantidades es capaz de curar la enfermedad que es causada por dosis mayores del mismo producto. Qué significa esto a efectos prácticos… pues que para curar, por ejemplo, la intoxicación con cianuro necesitaríamos, ¡exacto! Una pequeña cantidad de cianuro.

No existe ninguna evidencia científica que pruebe esto.

 

No existe evidencia científica, y además es absurdo y antiintuitivo, pues cuando quieres endulzar más el café le echas una mayor cantidad de azúcar. Ya sé tu respuesta, la ciencia puede ser –y de hecho es- antiintuitiva. Las explicaciones científicas, bien miradas, pueden ser lo más antiintuitivas que imagines. Solo mencionar la mecánica cuántica o el hecho conocido por todos de que ahora mismo estamos sobre una enorme bola de piedra, líquido y gas que da vueltas alrededor de una enorme bola ardiente. Entonces, si muchas explicaciones a lo que observamos en la naturaleza se nos muestran como difíciles para la intuición, pues no son lo primero en lo que pensaríamos, ¿Cómo puede ser que las hayamos descubierto? Pues gracias a la ciencia.

No es mi intención explayarme sobre el tema, pero las explicaciones antiintuitivas se mantienen porque se ponen a prueba con el experimento como juez, encajan con el corpus científico previo, son falsables… entre otros motivos. Podría ser que una sustancia muy diluida curase de los efectos que causa al estar en mayores dosis, podría ser. Pero de hecho sabemos que eso no funciona. Simplemente lo sabemos porque cuando lo ponemos a prueba demuestra no funcionar.

¿Y por qué una sustancia al estar diluida homeopáticamente no funciona? Pues porque no está, literalmente. Cuando diluyes una cucharada de azúcar en el café, notas el sabor a azúcar. Pero las diluciones homeopáticas no son así. En la jerga homeopática 1CH indica que en el frasco se incluye un 1% del producto y 99% de agua. Pero si miras los prospectos homeopáticos (si quieres reírte un rato te lo recomiendo) habitualmente son de 6-7CH (¡y a veces mucho más!). ¿Qué quiere decir esto? Que echas un 1% de producto en 99% agua y lo mezclas. Después coges un 1% de ese resultado y lo echas en otro 99% de agua… y así 6 o 7 veces. Prueba a hacerlo con el azúcar y el café. Te apuesto, querido lector, que tu café no levará azúcar.

Aquí te pongo un ejemplo extraído del vademécum:

Aconitum napellus 6 CH, Atropa belladonna 6 CH, Calendula officinalis 6 CH, Chelidonium majus 6 CH, Abrus precatorius 6 CH, Viburnum opulus 6 CH aa 0,5 mg. Los demás componentes son sacarosa (225 mg), lactosa (72 mg) y estearato de magnesio c.s.p. 1 comprimido de 300 mg.

¡Fíjate que diluido está todo! A mayores de sus bobadas usan excipientes en dosis no homeopáticas, en este caso azucares como la sacarosa y lactosa y el estearato de magnesio; que son los que pueden producir una reacción adversa si, por ejemplo, eres intolerante a la lactosa pero que no tienen ningún efecto farmacológico. ¿De qué es el prospecto? De agua con azúcar. Con nombre comercial Sedatif y que se vende por más de 7€. Y no sirve absolutamente para nada.

¿Sigues sin estar convencido? Pues has de saber que el Sedatif está indicado –por los homeópatas- como somnífero hipnótico. Pero si lees un poco más abajo el prospecto te darás cuenta de un sorprendente hecho: ¡es un somnífero sin efectos adversos sobre la conducción! Y ¡sin interacciones con otros medicamentos!

Un somnífero que no afecta a… nada

Entonces, llegamos ya a un importante hecho que hay que tener claro: los productos homeopáticos son esencialmente agua. Pero en cuanto hablamos de asuntos financieros dejamos atrás la homeopatía y nos centramos en la ciencia, en las matemáticas “de toda la vida”: te aseguro que el precio no está en dosis homeopáticas. Cuanta menos sustancia lleve, más caro resulta. Solo piensa por un momento qué contestarías a un vendedor que te intente colar un producto así en su supermercado…

Pero esto no es todo. Los homeópatas aquí se sacaron de la manga un nuevo concepto físico: el hecho de que el agua tenga memoria. Hecho que es demostrablemente falso. Ellos dicen, y lo afirman sin pruebas, que su producto –no voy a dignificarlo llamándolo fármaco- funciona pese a no llevar nada de principio activo, o de llevarlo ultradiluido. Y lo dicen porque el nuevo concepto físico que se inventaron –y por el que todavía no les han dado el Nobel…- es que el agua de alguna forma recuerda las moléculas con las que ha estado en contacto.

De ese modo al diluir en ella el producto, “algo” queda. Aquí me siento en la tentación de mencionar el agua de un retrete que luego se potabiliza y bebemos… pero no lo voy a hacer (¡uy!). Simplemente, si quieres un medicamento homeopático abre el grifo: toda una farmacia homeopática aparecerá al instante en tu vaso. ¿No dicen que el agua tiene memoria? Para qué comprar nuevos productos homeopáticos, ¡ya vienen en el agua que alguna vez ha estado en contacto con ellos! En fin, un concepto que, de nuevo, no se sostiene al ponerlo a prueba.

Y como siempre, nos queda la última cuestión. La que sirve para cualquier charlatanería: “yo he tomado un medicamento homeopático y me ha curado”. El sanctasanctórum de las pseudomedicinas. Efectivamente, llegamos, una vez más, al a mí me funciona. Antes comenté muy brevemente algo sobre la metodología de la empresa científica. Aquí me veo obligado a hacerlo de nuevo.

La ciencia es una herramienta poderosísima porque evita y nos ayuda a corregir nuestros sesgos de percepción e interpretación. Nuestros ojos solo captan un rango determinado de luz en del espectro y nuestro encéfalo lo interpreta. El proceso de visión es una construcción interpretativa del encéfalo de algo que está “ahí fuera”. Pero sabemos –gracias a la ciencia- que hay muchos más colores, el ultravioleta por ejemplo.

La ciencia nos ayuda a corregir nuestros “defectos de fábrica”. También nos ayuda la filosofía: ¿qué podemos saber? Pues bien, el hecho de que una cosa venga después de otra no significa que la segunda sea causada por la primera. Si yo tomo homeopatía y me curo al día siguiente –o incluso al momento de tomarla- lo único que realmente puedo afirmar es que he mejorado, hecho que podría ser real, inexacto o, como mencionábamos hace un momento, no tener nada que ver y tratarse de un post hoc ergo propter hoc, correlación no implica causalidad.

En medicina esto es fundamental tenerlo en cuenta. Si yo me curo al tomar un fármaco inmediatamente he de preguntarme si me hubiese curado aún sin haberlo tomado. A veces esto plantea muchos problemas metodológicos en estudios médicos serios en los que solo tienes un fármaco que parece pueda ser útil contra una enfermedad mortal. Quien afirme que el remedio homeopático para la gripe le funcionó correctamente porque en una semanita ya estaba curado, simplemente evidencia que no sabe cuál es el tiempo medio de curación de la gripe.

Y tampoco me sirve de nada el número de personas a las que les haya funcionado el remedio. Imagínate que diez millones de personas me dicen –espero que no a la vez- que su producto homeopático les curó el resfriado. ¿Serviría de algo? No. El tiempo medio de curación espontánea del rinovirus se aplica a todo el mundo. Una o diez millones de personas.

En resumen, para poder afirmar algo tan categórico necesitamos hacer ciencia y comprobar, experimentar, modificar parámetros para decidir finalmente si algo funciona. No hacen falta diez millones de personas, cogemos una muestra representativa y probamos a darles homeopatía, a darles un placebo, a darles otros fármacos, a tratarles con no sé qué… Con unas condiciones muy cuidadosas que eviten todos los sesgos posibles. Solo si cambiando y comparando todos los factores demuestra estadísticamente relevancia, entonces hablamos. No me vale el “a mí me sentó bien“.

Esto se aplica de igual modo a la homeopatía o a cualquier otra pseudociencia, así como a algunos medicamentos (léase acetilcisteína y resfriados…) que se prescriben para indicaciones en donde no han demostrado nada. Siempre que la homeopatía ha pasado por estos filtros ha fracasado en su empeño.

He puesto el ejemplo de la gripe y el resfriado porque todo el mundo ha pasado alguna vez por ellos. Pero lo mismo se aplica a otras enfermedades más graves y, si cabe, donde los planteamientos de los homeópatas (y de los que lo comercializan y lo permiten) se vuelven inhumanos y, recordando la frase de Hitchens, donde hasta un ateo como yo podría calificar sin miedo a equivocarse semejantes actos como un pecado.

Estoy hablando de vender homeopatía (y demás estafas pseudocientíficas) a pacientes con cáncer, enfermedades terminales o desesperados por una cura. No solo no se impide la estafa a personas vulnerables sino que ahora lo regulamos, para que puedan estafar tranquilos. Citando a Woody Allen la ética de un político (al menos de los que pretenden regular esto) es algo menor a la de un corruptor de menores.

El Ministerio de Sanidad de España ha decidido aplicar la directiva europea de 2001, que regulariza definitivamente la situación de los remedios homeopáticos. De este modo, los “laboratorios” presentarán un informe sobre su calidad, seguridad y eficacia; pero sin tener que demostrarlo a través de ensayos clínicos como el resto de los fármacos de verdad.

 

 

Me da igual que se venda homeopatía a quien pueda pagarlo y esté contento (siempre y cuando se le informe de que no sirve para nada) de, emular a Fry al decir “Calla y toma mi dinero”. Pero no puedo permitir que se comercialice con la desesperación. Y se está haciendo. La homeopatía siempre que se ha puesto a prueba ha fracasado. Bueno, siempre no. Excepto como negocio. Ahí triunfa.

RECUERDA: Si el 12 de julio quieres unirte a la convocatoria y suicidio homeopático (y así probar que sus brebajes no tienen efecto alguno) para protestar contra la regulación de los productos homeopáticos por parte del Ministerio de Sanidad, echa un vistazo a la convocatoria que realizamos junto a numerosas asociaciones e instituciones.

Este artículo nos lo envía Borja Merino, estudiante de 5º de Medicina y autor del blog “Destejiendo el mundo“

BIBLIOGRAFÍA:

  • Bunge, Mario. (2013). La ciencia. Su método y su filosofía. Editorial Laetoli.
  • Filosofía para médicos. Gedisa. (2013)
  • Diamond, John. (2009). Snake Oil And Other Preoccupations. Vintage.
  • Feynman, Richard. (2010). Qué significa todo eso. Drakontos
  • Goldacre, Ben. (2011). Mala ciencia. Ediciones Paidós.
  • Reilly D., Taylor M., Beattie N., Campbell J., McSharry C., Aitchison T., Carter R., Stevenson R. (1994). Is the evidence for homoeopathy reproducible?  The Lancet 334:1601-6.
  • Sanz, Víctor-Javier. (2010). La homeopatía, ¡vaya timo! Editorial Laetoli.
  • Sagan, Carl. (1997). El mundo y sus demonios. Editorial Planeta.
  • Shermer, Michael (2008). Por qué creemos en cosas raras. Alba.
  • Taylor-Reilly D., Taylor M., McSharry C., Aitchison T. (1986). Is homoeopathy a placebo response? The Lancet 2 881-886.
  • Wolpert, Lewis. (1994). La naturaleza no natural de la ciencia. Acento.

ENLACES:

  • Prospecto en el Vademecum del Sedatif
  • Monográfico: La homeopatía en ARP-SAPC
  • Cuando un homeópata entra en un bar… ¿pedirá una cerveza homeopática o le gustará bien fuerte?
  • Vídeo de James Randi explicando el fraude de la homeopatía
  • ¿Crees que la homeopatía no puede hacer daño? Visita: Qué mal puede hacer
  • http://queeslahomeopatia.com/

Estafas con las células madre China y Malasia

19 de julio de 2014 a la(s) 8:46

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Pacientes se unieron para alertar sobre las estafas con células madre

La conforman también especialistas. Entienden la desesperación de las familias, pero advierten que en países como China y Malasia se venden procedimientos aún no aprobados en seres humanos. La “cura” supera los U$S 100 mil. 

 

 

Por:  Yésica De Santo

 

Ante una enfermedad, la ignorancia paraliza, la desesperación ciega, y los vendedores de esperanzas se aprovechan. La comercialización de tratamientos con células madre que prometen curar casi todas las enfermedades son moneda corriente en la Argentina y en el mundo, y más allá de perjudicar la economía de los pacientes, también pueden atentar contra su salud, aún más que la misma enfermedad. En este contexto, el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de la comisión asesora en medicina regenerativa y terapias celulares, reunió a 38 asociaciones de pacientes de todo el país, y nació la Red Argentina de Pacientes para Terapias Avanzadas (APTA) con el objetivo de proteger a la comunidad de los engaños, las falsas promesas, y las estafas que rondan a la mayoría de los tratamientos con células madre, promesas que proponen la cura de enfermedades en países lejanos, a cambio de sumas millonarias.

Según se informó desde la cartera de Ciencia, las consultas recibidas por la comisión se quintuplicaron desde la constitución de la red, que entre sus objetivos brinda acceso a la información, crea conciencia sobre el escenario de las terapias celulares para evitar el engaño a pacientes y poblaciones vulnerables, monitorea ofertas de tratamientos peligrosos, establece vínculos con grupos de investigación, agencias de financiamiento, organismos reguladores, grupos internacionales de defensa de pacientes y otros actores relevantes, y fortalece la voz de los pacientes en el campo de las terapias avanzadas.

Ana María Rodríguez es la presidenta de la Federación Argentina de Enfermedades Poco Frecuentes (Fadepof). Dice que  “cuando el ministerio nos llamó, se nos hizo la luz. Hay gente que vende sus casas para pagar los tratamientos. Cuando el enfermo es un hijo, uno hace lo que sea, sobre todo cuando no hay nadie que te diga que esa puerta es la equivocada”.

Norberto Flageat también participa de la red APTA, y es el presidente de la Federación Argentina de Diabetes. “Muchos de los miembros de la federación han sido estafados en el país por clínicas o médicos que ofrecen aplicar células madre para curar la diabetes. Conocemos algunos que han sido engañados por la Fundación Fernández Viña, en San Nicolás, donde se ofrece este tipo de tratamientos.”

El Ministerio de Ciencia ofrecerá apoyo en la coordinación de los grupos, así como también la disposición de especialistas y los espacios físicos para las reuniones de la red. “Al no tratarse de una organización gubernamental, aspiramos a que tenga autonomía y se eleve como la voz de los pacientes para mejorar la calidad de nuestro sistema de salud”, informó a este diario Fabiana Arzuaga, coordinadora de la Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa.

La experta agregó que “entendemos el estado de necesidad de muchas personas y la desesperación en la búsqueda de la cura de enfermedades que hoy no la tienen, que los lleva a aferrarse a una quimera. Muchas de las terapias con células madre son muy prometedoras y de seguro ofrecerán los medicamentos del futuro, pero aún son muy recientes y requieren de tiempo de investigación y experimentación”, explicó Arzuaga, quien además es una de las autoras del proyecto de ley que regula los tratamientos a partir de preparaciones celulares. Se espera que el proyecto tome estado parlamentario antes de fin de año, y que para 2015 la norma se encuentre en vigencia.

 

ESAS CAMPAÑAS. A diario, los medios de comunicación presentan campañas para recaudar fondos onerosos en pos de ayudar a niños y adultos a lograr el tan prometedor viaje a China, tierra precursora en el ofrecimiento de estos procedimientos. Otros países que lideran la oferta de procedimientos aún experimentales son Malasia, Sudáfrica, Italia y Rusia, donde cobran entre 100 mil y 400 mil dólares las aplicaciones de soluciones celulares. Para que un tratamiento con células madre sea seguro tiene que estar aprobado. Si aún se encuentra en experimentación, debe ser gratuito y el paciente tiene que firmar un consentimiento informado en el que entre otras especificaciones figure que participará de un protocolo de investigación aprobado. En la Argentina, el Incucai es el organismo que regula, aprueba y fiscaliza las actividades relativas a la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células.

En la actualidad, los únicos tratamientos establecidos son aquellos destinados a enfermedades que se curan con trasplante de médula ósea y por ello son los únicos que se realizan con éxito en miles de pacientes en todo el país. Se trata del trasplante de células madre de médula ósea, sangre periférica y sangre de cordón umbilical y el autotransplante de células madre de médula ósea y sangre. Estas dos variantes se utilizan para el tratamiento de algunos tipos de cáncer como ciertas leucemias o mielomas, anemias aplásticas; enfermedades hereditarias como el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa, adrenoleucodistrofia, osteopetrosis, entre otros. Fuera de estos tratamientos, no existe evidencia clínica contundente, ni tratamientos establecidos a nivel nacional e internacional que hayan demostrado la eficacia para mejorar o curar enfermedades.

Una de las patologías genéticas que más ofrecimientos de tratamientos con células madre posee es la ataxia de Friedreich, una enfermedad hereditaria, neurológica, evolutiva y discapacitante, que afecta a nivel cerebelo y vías de conducción neuronal. Norma Chamson pertenece a la Asociación Civil de Ataxias Argentinas (ATAR) y es mamá de cuatro hijos, dos de ellos, Alain de 47 años y Abner de 43, padecen ataxia. “Mientras esperamos una reglamentación que contemple una regulación y un castigo a los chantas, la red es un gran paso para protegernos”, dice Norma. Algo similar siente Luciana Escati Peñaloza, de la comisión directiva de Fadepof, y mamá de Juana de 14 años y quien padece de intestino irritable. “Todos en algún momento nos vimos tentados por los tratamientos con células madre. En varias oportunidades el Estado no alertaba sobre estas movidas, y a veces las acompañaba, pero con la red tendremos acceso directo a los científicos para terminar con la ignorancia y con las estafas.”

Los pacientes y familiares suelen verse cooptados por las ofertas de tratamientos que dicen curar desde el Parkinson, hasta el autismo, o alzheimer, entre otras enfermedades. Para  Darío Ryba, “la mayoría termina mal, y en los mejores casos, igual”, dice el hombre que hace tres años creó la Asociación Argentina de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) cuando le diagnosticaron la enfermedad a su padre, quien falleció hace poco más de un mes. “No tenía idea de qué se trataba, y eso me ocasionó un profundo desasosiego. La falta de información se traduce en angustia, por eso estamos muy contentos por el nacimiento de la red APTA”, dice Darío, y pide hablarle a los lectores que quizás estén pasando una situación difícil. “Entendemos lo que les pasa. La red está disponible para todas las dudas, pero es necesario entender que muchos de los tratamientos que se ofrecen aún son experimentales, y que si participamos de alguna investigación, desde ser como parte de un protocolo aprobado, firmar un consentimiento informado, y debe ser gratuito. No hay otra forma. El resto es cuento chino.”  «

 

 

 

Entre un futuro prometedor y el comercio voraz

 

 

El futuro de las terapias con células madre es prometedor, y los expertos lo reconocen. Sin embargo, es el mismo porvenir auspicioso lo que también genera un terreno propicio para el comercio voraz y cazador de pacientes y de sus familiares. Para no caer en trampas, los especialistas destacan la importancia de distinguir entre tratamientos establecidos o seguros y estudios experimentales. En el primer caso, se trata de estudios que ya han pasado por fases experimentación clínica controlada, son pagados por el paciente o su obra social, están aprobados por los organismos de control debido a su eficacia terapéutica, no presentan riesgos secundarios indeseables, y son seguros y se realizan con éxito en miles de pacientes. Por el contrario, los estudios experimentales,  aún están en etapa de evaluación. Las pruebas se realizan en laboratorios, en seres humanos y en modelos animales, deben ser gratuitos para el paciente, y deben realizarse bajo un marco regulatorio estatal. No tienen evidencia clínica que indique su eficacia, y pueden presentar potenciales riesgos, por lo que los pacientes deben ser expresamente informados sobre las características del estudio.

De todos los protocolos de investigación que han sido evaluados por el INCUCAI en los últimos años, actualmente están aprobados y en desarrollo tres ensayos clínicos experimentales. Uno de ellos es para probar la seguridad y eficacia de las células madre del propio paciente para reparar las neuronas cerebrales dañadas por un ACV isquémico. Otro estudio es para probar la seguridad y eficacia de células madre donadas para la reparación de los tejidos en las quemaduras graves. El último ensaya la eficacia de las células del cartílago para la reparación del cartílago de la rodilla.

 

 

 

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